Barometro entidades no lucrativas 2021

Compromiso público-privado: la clave para salvar al Tercer Sector

Francisco Celma

Francisco Celma

Presidente de Fundación Deloitte

La crisis sociosanitaria y económica derivada de la Covid-19 ha impactado de forma desigual en los diferentes estratos de la sociedad. Lo ha hecho de forma especialmente virulenta en los sectores más desfavorecidos de la población y en aquellos que se encuentran en alto peligro de exclusión social.

En este contexto, una vez que vamos atisbando el final de esta compleja crisis, es nuestra responsabilidad como país, identificar y establecer una hoja de ruta eficaz para solventar los grandes retos, fundamentalmente económicos, a los que se enfrenta un colectivo que ha tenido que doblar sus esfuerzos para responder a una alta presión cuando la emergencia lo requería: las organizaciones no lucrativas.

Además, nos encontramos en un momento fundamental para desarrollar este cometido, ya que cerca del 70% de estas organizaciones considera que recuperará su actividad anterior a la pandemia en 2022, según se desprende de la segunda edición del Barómetro de entidades no lucrativas, elaborado por la Fundación Deloitte en colaboración con la Asociación Española de Fundraising y la Fundación Lealtad.

Este optimismo se basa principalmente en el actual ritmo de vacunación en España. Sin embargo, los datos arrojan otra conclusión, que aunque previsible, no es por ello menos preocupante: la crisis ha provocado el aumento inexorable de los beneficiarios de las entidades no lucrativas y, al mismo tiempo, estas han visto cómo disminuían sus ingresos por donaciones durante 2021. Es decir, la tormenta perfecta: menos ingresos pero más demanda de ayudas a más personas.

En la misma línea, cerca de la mitad de las entidades encuestadas en el citado informe prevén que se reduzcan las aportaciones que recibían por parte de empresas y particulares, un escenario que pondría en peligro su aportación determinante para la sociedad justo cuando más les necesita.

Tender la mano al Tercer Sector es un deber tan crítico como irrevocable en estos momentos. Como muchas otras entidades en nuestro país, las ONG han sentido del mismo modo el aumento de la tensión sobre su actividad, teniendo que tomar medidas difíciles también en materia de empleo. Sin ir más lejos, un 29% de esas organizaciones tuvo que recurrir a ERTEs, un 33% implementó reducciones de jornada y un 27% se vio obligado a reducir empleo.

Una solución para ayudar a estas entidades y paliar la grave crisis de liquidez que atraviesan subyace en reforzar la colaboración público-privada, para que las organizaciones sin ánimo de lucro puedan continuar la carrera en su compromiso con la sociedad, colaborando con quienes se han visto más afectados en estos complicados meses. La inyección económica ha de ser, por tanto, considerablemente superior a la de años anteriores, haciendo inexorable el incremento en acción social, mecenazgo y RSC al planificar los presupuestos de todas las compañías en esta línea.

El reto no es sencillo en el entorno privado: las empresas españolas han sufrido, en mayor o menor medida, el impacto socioeconómico del coronavirus. Si estas entidades no lucrativas fueron capaces de responder a sus beneficiarios cuando más lo necesitaban, se espera lo mismo de quienes colaboran en la financiación de sus programas y campañas solidarias para que este círculo virtuoso no se vea amenazado por falta de recursos en un momento tan crítico como éste.

Otra palanca para ayudar al Tercer Sector es el aprovechamiento de las oportunidades que presentan los Fondos Europeos para la Recuperación y Resiliencia ‘Next Generation EU’. Sin embargo, las ONG presentan un entusiasmo limitado en este aspecto, por las posibles dificultades que podría haber en la tramitación, por un lado, y por el acceso a las propias convocatorias o solicitudes, que parece aplicar más a otro tipo de organizaciones. Cerca de un 60% de las entidades considera que el impacto de estos fondos no será muy significativo y solo una de cada cinco organizaciones estima que la mejora que pueden aportar será sustancial. En síntesis, menos de la mitad cree que podrá beneficiarse directamente de estas ayudas que tienen como objetivo reactivar la economía y convertir esta crisis en una oportunidad única.

Por todo esto, cobra especial relevancia la cooperación y el trabajo conjunto de la Administración Pública y las empresas privadas. De su trabajo y la consecución de los proyectos que están sobre la mesa depende gran parte del desarrollo de la sociedad. Mantener los programas de RSC por parte de las empresas es irrevocable, tanto en materia de voluntariado como a través de la cesión de conocimiento, ofreciendo oportunidades de empleo y de inserción laboral.

Por último, tampoco debe caer en el olvido la dimensión internacional de las entidades no lucrativas, que han manifestado la escasez persistente en otros países respecto a los programas de atención sanitaria y social. En este sentido, es imprescindible que la aproximación a este desafío se realice con una visión también global, sin descuidar el entorno más próximo. Es momento de ayudar a los que ayudan.

 

Presentación del barómetro

El estudio se presentó el pasado 10 de junio y contó con la participación de Francisco Celma, presidente de la Fundación Deloitte; Javier Javier Urrecha, senior manager de RSC y Acción
Social Deloitte; Fernando Bazán, socio de Deloitte Legal, Gisela Genebat, vicepresidenta primera de AEFr; Ana Benavides, directora general de Fundación Lealtad; María Eugenia Larrégola, directora
de Relaciones Institucionales y Comunicación de Fundación Lealtad, y testimonios de ONG que pusieron voz y rostro a los datos.  Aquí puedes ver un vídeo de la presentación elaborado por Deloitte:

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